Cuando cae el telón

Entre lo sublime y la tragedia

 

El mayor drama de la ópera no tiene lugar en el escenario, sino una vez que cae el telón.

 

A pesar de sus muchos sacrificios y de destinar una gran cantidad de tiempo y recursos, pocos logran conseguir audiciones y, por ende, consolidar su carrera. El experimentar la gloria parece ser privilegio de unos cuantos superdotados.

 

He fotografiado la ópera en México desde hace aproximadamente 20 años y, cuando veo caer el telón, invariablemente me pregunto si los cantantes podrán desprenderse pronto de su personaje o del dramatismo que los llevó hasta el llanto. Me pregunto también de qué manera hacen sonar como dioses el instrumento dentro de su cuerpo cuando están enfermos o pasando por un grave problema personal. Me imagino su decepción al constatar que esa crisis impidió que la voz estuviera a la altura de las circunstancias, por lo que ahora, además, deben enfrentar la crítica.

 

Reflexiono acerca del monumental trabajo de muchas otras personas –maquillistas, vestuaristas, músicos, tramoyistas, administradores– para hacer realidad la puesta en escena. Al final de la función, ¿hubo suficientes aplausos y vítores que los hicieran sentirse satisfechos?

 

Pienso en lo que pasa cuando el silencio reemplaza la música de la orquesta, las voces del coro y las historias de pasión dentro y fuera del teatro. El escenario, los camerinos y las butacas están ahora vacías. Ha caído el telón…

 

Este libro es un homenaje a todos los que hacen la ópera en México.

Libro

Cuando cae el telón, 2017

47 páginas

21 x 13 cm.

Fotografía, edición y diseño: ©Lou Peralta.

http://www.louperalta.art

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