“Celulitis”, 2017.

“La tecnología es mi Di-s”, 2017.

Wired

(Serie en proceso)

 

“La cultura de las redes implica una hiperconectividad pero también una extrema soledad, la soledad de un individuo ante una pantalla, mucho más conectado que antes pero más solo que nunca.”

                     —Roger Bartra, entrevistado por Pablo de Llano, diario El País (13 de septiembre de 2015).

 

Yo crecí con la fotografía analógica. Un fotógrafo pasaba buena parte de su tiempo en el cuarto oscuro o destinaba buena parte de sus ingresos a pagar las facturas del laboratorio. En los años setenta, con gran asombro vi a mi padre cruzar la puerta con un holograma. A mi casa llegaban todas las novedades tecnológicas de la fotografía, para

que mi papá las probara. No solo tuvo la oportunidad de hacer pruebas con ese holograma; también conoció el primer proceso para hacer fotos a color, el primer flash electrónico, la primera cámara digital…

Paralelamente, con el paso del tiempo fui atestiguando la transformación gradual de la profesión de fotógrafo, aquel que se encargaba de dejar testimonio tanto del paso de la vida como de los acontecimientos importantes de cada persona.

Sí, la ciencia y la tecnología nos brindan cada día mayor bienestar, entretenimiento y mejoran en muchos sentidos la calidad de vida. Sin embargo, aún no nos resuelven preguntas como las siguientes: ¿adónde vamos cuando morimos?, ¿cuál es la mejor manera de vivir?, ¿cómo alimentar el espíritu?, ¿qué es el alma?, ¿qué hacer con esa necesidad de decir “yo existo” y afirmar nuestra identidad a través de las selfies, con esa necesidad de grabar todo cuanto experimentamos?, ¿estamos realmente menos solos?, ¿habrá menos suicidios porque tenemos a nuestra disposición más maneras inmediatas de “comunicarnos” sin tener que hablar por teléfono o vernos?